miércoles 11 de diciembre de 2019

Aire en Venezuela | Coni Cherep | Guaidó | Maduro

Cerca de Juan Guaidó en Caracas

Aire de Santa Fe presenció un acto “chiquito” de la oposición venezolana, que tenía como objetivo discutir el futuro del petróleo. El principal atractivo era la presencia del “Presidente encargado”, Juan Guaidó y verlo de cerca. A él y a sus hombres más cercanos. Y también, a los Embajadores acreditados en Caracas, para percibir el clima y la profundidad del proceso que encararon hace apenas 20 días.

Por Coni Cherep | Enviado Especial

Cuando la pequeña sala de conferencias de la Universidad privada IESA, estuvo colmada de asistentes, entre los que se destacaban un buen número de diputados de la Asamblea Nacional y los embajadores de Canadá, Chile, Estados Unidos, Italia, Suecia y Argentina, entre otros, y una nutrida comitiva de ex trabajadores de PDVSA,  se abrió una pequeña puerta en el extremo derecho del escenario, y tras el paso de al menos cuatro guardias privados, apareció la delgada y alta figura de Juan Guaidó.

El joven presidente designado de la oposición, se hizo un hueco entre las custodias, y recibió casi como un artista la ovación de los presentes. Levantó sus manos y saludó a todos los presentes. Luego se encargó de darle la mano a cada uno de los hombres y mujeres que se encontraban sentados en las primeras dos filas, y con cada uno de ellos- a los que llamaba con su nombre de pila- intercambió palabras que fueron desde la broma en voz alta, hasta algunas conversaciones en secreto.

Guaido Venezuela
Fuente: Instagram

 

Guaidó es muy joven. Y su aspecto no lo desmiente. Acaba de ser padre por primera vez, y es lo primero a lo que hace referencia cuando le toca el turno de hablar ante el auditorio. Su aspecto tiene un aire al primer Barack Obama, lo que puede resultar casual o posiblemente provocado por su manera de vestir.

 

Lee también Las peripecias para cambiar un dólar en Venezuela, un país donde el dinero no existe

Durante la larga y tediosa previa de casi dos horas a su discurso, escuchó con atención a cada uno de los disertantes, aunque en varias oportunidades cruzaba comentarios con el Rector de la Casa, que estaba sentado a su lado.

Tras las exposiciones políticas, jurídicas y técnicas sobre el destino del único recurso sustentable que tiene Venezuela, donde se reiteró en cada oportunidad que se pudo “la necesidad de tentar a las empresas extranjeras para que vengan a invertir en la extracción del Petróleo”, el presidente fue presentado por el Secretario General de los Trabajadores del sector.

 

 

La breve introducción del trabajador, un hombre de más de sesenta años que evocó los tiempos de gloria de la empresa, y recordó a los más de veinte mil  trabajadores  despedidos desde la asunción de Chavez, y mientras celebraba el encuentro y las expectativas que significaba volver a participar de una discusión estratégica sobre el Petróleo, a los trabajadores, concluyó su discurso con la voz visiblemente quebrada y lo presentó:

“Quiero invitar a este estrado al hombre que salvará a Venezuela del atraso y que nos devolverá a millones de compatriotas la ilusión de vivir en nuestro país”.

 

Lee también  ¿Cuál es el costo de vida en Venezuela?

 

Fue entonces cuando Guaidó se puso de pie, dio dos pasos al frente y se estrechó en un emotivo abrazo con el dirigente sindical, que fue acompañado por una nueva y extensa ovación.

Rápidamente un grupo de colaboradores pusieron en el estrado una enorme bandera de pie, un atril que llevaba el escudo de la República Bolivariana de Venezuela y una pequeña alfombra azul, donde el presidente se paró.

 

Fuente: El Universal

 

Su discurso duró algo menos de media hora. Y allí apareció la estudiada oratoria del dirigente que claramente prefiere no detenerse en estadísticas, ni números, ni precisiones. Y cuando tuvo necesidad de hacerlo, prefirió dirigirse a los especialistas en los temas que lo escuchaban – lo hizo en tres oportunidades- y bromeó sobre sus dificultades para memorizar algunas precisiones.

En cada fragmento de su alocución, hizo referencia a los apoyos recibidos por su gobierno. Su relato se sustenta exclusivamente en remarcar la necesidad de apurar la caída del gobierno de Maduro sin mencionar nunca la palabra “Maduro”.

En cuatro oportunidades requirió del coro del auditorio, para recordarles que su misión consiste en tres etapas: “Fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. Los asistentes lo repiten como un oración religiosa y aplauden.

Al final, se baja del escenario y vuelve a repetir la escena del comienzo. Pero esta vez, en el desorden, acepta selfies con seguidores, intercambia palabras con personas a las que no conoce, y reitera su agradecimiento por el apoyo.

 

Lee también Diez claves para entender la crisis de Venezuela

 

En ese tumulto Aire alcanzó a toparse con él. Le pedimos en dos o tres oportunidades una declaración y finalmente lo conseguimos. Mientras termina la última frase extiende la mano y sonríe, como lo hizo con cada uno de los que se le acercaron.

 

 

Se dirige a la puerta de salida y vuelven a aparecer los cuatro guardaespaldas que lo acompañarán al auto. En el salón se vive un clima de euforia. En la salida, se observa una multitud que había ocupado nueve aulas de la Universidad y habían seguido su discurso a través de pantallas gigantes.

En la dispersión, se escuchan frases claramente parciales y favorables al presidente encargado. Un diputado, que se encontraba al lado nuestro, dice sin ninguna clase de disimulo: “¡Al fin me ha servido para algo esta chapa de legislador!“.

Venezuela vive horas definitorias, se nota claramente en esta aula de IESA. Pero no en las calles, donde la mayoría de los caraqueños parece ausente de todo, salvo de buscar la forma de alimentarse.

No sabemos cuál será el final de esta historia. Pero parece ser diferente a las anteriores. Mientras Leopoldo López sigue detenido, en Venezuela ha nacido una figura que que genera una expectativa mayor.

Estuvimos muy cerca de Juan Guaidó y de todo su “mundo paralelo”. Afuera, el gobierno prepara la resistencia con milicias. En la frontera con Colombia, se amontonan toneladas de alimentos y medicación que amenazan con ser ingresadas por la fuerza el 23 de febrero.

El mundo mira desde lejos. Nosotros empezamos a verlo bien de cerca. Y como siempre, las cosas no son como se cuentan desde la lejanía de las parcialidades de living y café. De cerca, todo es más real. Y la realidad, es mucho más compleja siempre. Y mucho más llena de preguntas que de certezas.

 

Dejá tu comentario