domingo 26 de enero de 2020
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¿Y si Harry y Meghan hablaran en televisión?: las entrevistas más polémicas de los "royals"

¿Tiene motivos la Casa Real británica para temer a los duques de Sussex en un plató de televisión?

Buckingham respira más tranquila después de las principales cadenas de televisión norteamericanas, incluida la propia Oprah Winfrey, presentadora y amiga personal de los duques de Sussex, hayan negado estar en contacto con Harry y Meghan para negociar una posible entrevista. Además, este lunes el comunicado de la Reina tras la cumbre de Sandringham mostrando su apoyo a su nieto y su familia, como se refirió a ellos en el escrito, parece haber amansado las aguas, aunque aún queda mucho por concretar acerca del nuevo estatus de la pareja. No obstante, la sola posibilidad de un 'bombazo' televisivo de este tipo, ha hecho resucitar en Palacio los fantasmas de otras polémicas surgidas o avivadas después de que un destacado miembro de la Familia Real se sentase a responder las preguntas de un periodista ante las cámaras de televisión.

¿Tiene motivos la Casa Real británica para temer a los duques de Sussex en un plató de televisión? Un repaso a su historia reciente hace pensar que sí. Los Windsor y las cámaras de televisión no parecen llevarse del todo bien y si no que se lo digan al príncipe Andrés, al que la entrevista con la que pretendía lavar su imagen tras el escándalo Epstein acabó por provocar su retirada de la vida pública. La tercera temporada de la serie The Crown nos recuerda una de las primeras experiencias horribilis de la Monarquía con el medio audiovisual. En 1969 el duque de Edimburgo tuvo la idea de rodar un documental sobre la familia que diese una imagen más cercana de ellos que la que percibían los ciudadanos, pero el resultado no fue el esperado, al menos para Isabel II, a la que nunca convenció del todo la idea y ordenó retirar el documental tras su primera emisión.

Carlos, Diana y el amor

Aunque la Reina salió escaldada de esta experiencia, otros miembros de la Familia Real siguieron confiando en que los medios de comunicación les ayudarían a incrementar su popularidad. Pocos días antes de su boda Carlos y Diana se sentaron ante las cámaras probablemente con la intención de presentarse como la prometedora pareja llamada a reinar algún día, pero el resultado se quedó a medio camino entre triste y premonitorio. Con un príncipe de Gales, obviamente más acostumbrado a estar en el foco mediático, y una Lady Di ligeramente cabizbaja, tratando de vencer la timidez y tal vez cierta incomodidad. Esta percepción se multiplicó ante la respués de su prometido a una pregunta aparentemente inocente y hasta obvia para una pareja que está a punto de pasar por el altar: "¿Estáis enamorados?". Diana Spencer no dejaba lugar a dudas con un contundente "¡sí, claro!, pero la ambigua respuesta de Carlos de Inglaterra la descolocó a ella y a muchos teleespectadores. "Sí, bueno, o lo que sea que enamorados signifique", contestó.

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Diana de Gales: 'Éramos tres en mi matrimonio'

En 1995 Diana de Gales había dejado atrás a la ingenua joven que se sentó seis años antes junto a su flamante prometido. Por aquel entonces, los augurios de aquellas desconcertante respuesta del príncipe Carlos se habían hecho realidad. Su matrimonio había acabado y la entrevista que concedió a la BBC precipió su divorcio oficial y dejó boquiabierta a la sociedad británica y al mundo. En el centro de muchas polémicas, pero también erigida ya en 'princesa del pueblo', la madre de Guillermo y Harry se sinceró como nunca ante el periodista Martin Bashir y no eludió ninguno de los temas más conflictivos, empezando por su propia infidelidad con el mayor de caballería James Hewitt. Además abordó cuestiones de las que no se solía hablar públicamente, y mucho menos un miembro de la realeza, como su depresión postparto o la bulimia que padecía. Pero si por algo será recordada esta entrevista será por la frase que condensa el resúmen más amargo de su relación: "Éramos tres en mi matrimonio y eso es una multitud". Con esta demoledora frase se refería a la constante presencia de Camilla Parker-Bowles, hoy duquesa de Cornualles, en la vida de su entonces marido.

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El príncipe Andrés y la entrevista que puso la puntilla al escándalo

Las entrevistas en televisión, sin preguntas acordadas o límites, pueden ser un arma de doble filo. El duque de York vive en los últimos meses los efectos de una de estas apariciones televisivas 'bomba', pero en este caso, le estalló en las manos. El príncipe Andrés llevaba meses lidiando con el escándalo suscitado tras descubrirse su relación de amistad con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, que apareció muerto en su celda el pasado mes de agosto mientras esperaba a ser juzgado por delitos de tráfico sexual de menores, por lo que decidió zanjar de una vez por todas las especulaciones. Sin embargo, no supo capear con solvencia las incisivas preguntas de la periodista ni refutar con convicción las acusaciones de una mujer que le acusaba de haber mantenido relaciones íntimas con ella cuando era menor de edad. El resultado fue tan negativo que acabó dando un paso atrás como miembro de la Familia Real días después.

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Harry y Meghan: confesiones en África

Los propios duques de Sussex ya han experimentado los efectos de sus palabras en una entrevista, tras el terremoto que provocó el documental Harry y Meghan: An African Journey, realizado por Tom Bradby, y tal vez no quieran una réplica precisamente cuando quieren escapar del foco mediático. Sus confesiones durante la gira que realizaron en octubre por el sur de África dejaron en evidencia las dificultades de Meghan Markle para lidiar con la presión, en especial tras ser madre. “Nunca pensé que esto sería fácil, pero pensé que sería justo… Le he dicho durante mucho tiempo a H, así lo llamo, que no es suficiente con sobrevivir. Ese no es el punto de la vida. Tienes que prosperar y sentirte feliz", decía al borde de las lágrimas. Por su parte, Harry reiteraba su malestar con determinados medios de comunicación y hablaba sobre lo que pesa en él el triste destino de su madre, Diana de Gales. "Creo que es una herida que supura. Ser parte de esta familia, en este papel, en este trabajo. Cada vez que veo una cámara o escucho un clic… Cada vez que veo un flash me hace recordar el peor momento de mi vida", confesaba.

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Las declaraciones de los duques de Sussex corrían como la pólvora en Reino Unido y, mientras tanto, ellos tomaban la decisión de irse seis semanas a Canadá para desconectar y reflexionar en familia libres de la presión mediática. Su esperado regreso a la vida pública se produjo, como estaba previsto, el 7 de enero, y al día siguiente fue cuando abrieron la caja de los truenos. Isabel II trató entoncés de capear el temporal con una reunión de urgencia del núcleo duro de los Windsor en Sandringham en la que acordaron conceder a Harry y Meghan un periodo de transición en el que vivirán entre Reino Unido y Canadá.

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