martes 4 de agosto de 2020
Salud y Ciencia | cuarentena | cerebro |

Cuarentena: cómo afecta al cerebro la reducción de la actividad física

La actividad física no sólo trae beneficios físicos, sino que también resulta saludable para el cerebro. ¿Qué ocurre cuando se reduce, por ejemplo, en tiempos de cuarentena por coronavirus?

El coronavirus llegó para quedarse y, más allá de que poco a poco se fueron flexibilizando las situaciones de cuarentena y aislamiento social, de manera inevitable aumentó el tiempo en la gente debe permanecer en sus hogares. Las caminatas sólo pueden realizarse con ciertas condiciones, los gimnasios están cerrados, salir a correr o a pasear en bicicleta continúa estando prohibido.

Hasta hace algunas décadas, se insistía en que la actividad física traía aparejados importantes beneficios para el cuerpo. Sin embargo, con el avance de las neurociencias se comprobó que también el cerebro necesita del movimiento del cuerpo.

En el programa Creo, que se emite cada primera mañana en Aire de Santa Fe, el Dr. Hugo Valderrama, neurólogo y máster en neurociencias, explicó que, si bien el cerebro puede sobrevivir sin ejercicio físico, realizar esas actividades trae una serie de beneficios.

Por ejemplo, baja la adrenalina, lo cual ayuda a eliminar tensiones. También se liberan sustancias como las betaendorfinas, que generan bienestar, y serotonina, "que cuando se encuentra en niveles bajos puede favorecer estados de depresión".

Pero eso no es todo. Además, la actividad física contribuye a que en el cerebro se potencie el factor neurotrófico, que favorece la generación de nuevas neuronas y conexiones neuronales.

Valderrama aclaró que no es necesario un gran entrenamiento: "Resulta suficiente realizar 20 minutos de actividad todos los días. Lo importante es sentir que consumimos oxígeno, que nuestro cuerpo se agita. Y también es fundamental que la práctica sea diaria".

Mirá el video de la entrevista realizada en Creo.

Cuarentena: cómo afecta al cerebro la reducción de ctividad física. Micro del Dr. Hugo Valderrama.

Dejá tu comentario