viernes 22 de noviembre de 2019

Sociedad |

Alzheimer: la historia de Chino y un acordeón que lo hace recordar

“Hoy elijo tomármelo con humor. Pero el momento de la internación, fue duro. No queríamos creer ni aceptar esto. Mis hermanos y yo estábamos negados, y mi mamá enloquecida. Hace exactamente dos años, mi papá era internado por Alzheimer.”

Así nos relató Pablo, su experiencia en carne propia de cómo una familia convive con  la enfermedad de Alzheimer.

No solo la persona que padece el trastorno cognitivo la sufre, sino también sus seres queridos que experimentan diversas emociones como pena, angustia, culpa, enojo, tristeza, impotencia, soledad. Altera tu rutina, como un baldazo de agua fría, enfrentándose a la realidad de que una persona que amás y que siempre fue parte de tu vida, de repente, no te reconoce.

Chino, el papá de Pablo, se encuentra en un hogar donde es cuidado por especialistas, teniendo talleres y la estimulación adecuada para su enfermedad.

Su adaptación no fue fácil, pero pudo lograrlo. Sus hijas iban todo el tiempo a verlo, hasta que el médico les recomendó que no vayan todos los días porque si no, no se iba a terminar de hallar en el espacio ni iba a entrar en sintonía con el estado que padecía.

“Mi papá, a mis hermanos y a mi ya no nos conoce, le habla más que nada a mi mamá. Aunque mientras conversa, le pregunta si Liber va a venir en un rato. Y es ella, que está ahí con él.”

Un motivo para recordar

Si bien el Alzheimer no tiene cura, Chino tiene sus momentos de lucidez: “¡Cada vez que le ponemos la canción Juan del Gualeyán de los hermanos Cuestas, mi papá se activa!”

Chino es de Gualeguaychú, y ese tema lo hace remontarse a su tierra querida y a una anécdota muy particular: los hermanos Cuestas escribieron la letra de Juan del Gualeyán para un pariente de él, por lo cual la considera muy especial, logrando recordar parte importante de su vida al escucharla.

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Chino tiene una esposa, cuatro hijos y nietos que lo aman. Él pudo olvidarlos porque su enfermedad se antepuso entre ellos y su memoria, pero ellos recuerdan todo lo que con él han vivido. Fácil no es, pero con paciencia y aceptación la unidad no se rompe.

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