lunes 17 de febrero de 2020
Aire Solidario |

Huertas comunitarias que florecen en terrenos que eran baldíos o basurales en el norte de la ciudad

Junto a la asociación civil Manzanas Solidarias, decenas de familias de los barrios Coronel Dorrego y Playa Norte siembran y cosechan lechugas, zapallitos, repollos y flores en huertas comunitarias.

La asociación civil Manzanas Solidarias –que nació en Santa Fe en 2001 en respuesta a las necesidades económicas que enfrentaban las familias habitantes de los barrios Playa Norte y Coronel Dorrego– logró consolidar de tal forma su trabajo que hoy sus frutos pueden vislumbrarse en distintos rincones de ese sector de la ciudad.

Las réplicas de huertas familiares y comunitarias son un ejemplo, considerando que las mismas nacieron con la base de un taller que gestó la organización –en un terreno baldío prestado por César Trucco, vecino colaborador– para el aprendizaje exclusivo de niños, niñas y adolescentes.

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Liliana Berraz, presidenta de Manzanas Solidarias, contó que las familias comparten las hortalizas que producen en las huertas.

Liliana Berraz, presidenta de Manzanas Solidarias, contó que las familias comparten las hortalizas que producen en las huertas.

Y fueron estos los en cierta manera se transformaron en “embajadores” de la propuesta para sus familias, impulsando la idea de armar “quintitas” en sus casas con el anhelo de consumir y compartir lo cultivado con las propias manos.

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Así se logró que decenas de familias de ambos barrios comenzaran a transformar baldíos llenos de basura y escombros en terrenos productivos llenos de vida y color, donde crecen lechugas, rabanitos, acelga, repollos, zapallos y hasta flores.

Es claro que estas huertas no resuelven el problema del hambre, pero sí son una buena alternativa para contar con una verdura fresca en la mesa. Es claro que estas huertas no resuelven el problema del hambre, pero sí son una buena alternativa para contar con una verdura fresca en la mesa.

Cada espacio se creó teniendo como base lo aprendido en los talleres, sembrando en cada surco especies que no compitan entre sí, respetando las variedades ideales para cada época del año, protegiendo a los aliados naturales como los sapos y las lombrices, y evitando el uso de pesticidas.

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El proyecto cuenta con asesoramiento del INTA y logró transformar baldíos y terrenos que estaban llenos de basura en espacios productivos.

El proyecto cuenta con asesoramiento del INTA y logró transformar baldíos y terrenos que estaban llenos de basura en espacios productivos.

Según explicó en diálogo con Aire Digital la presidenta de Manzanas Solidarias, Liliana Berraz, “en cada huerta se respeta todo lo aportado a la organización por parte de los técnicos de INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria)”.

“Desde un inicio ellos nos apoyaron en todo lo que fue la disposición de los talleres de huerta urbana comunitaria y familiar. No solo dándonos las semillas que necesitamos sino también asesorándonos en los contenidos teóricos”, aseguró Berraz.

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“Es increíble los cambios que vimos en distintos espacios -destacó-, lugares que eran depósito de todo hoy dan vida a plantas, árboles y todo tipo de hortalizas. Todos productos que son consumidos por las mismas familias o puestos a la venta”.

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Realización audiovisual: Maiquel Torcatt

La huerta madre

El terreno de Larrea al 800 sigue siendo la base de la formación en huerta de muchos niños, niñas y adolescentes. Cada sábado –a partir de las 8 de la mañana– el lugar se colma de ansiosos protagonistas que se dividen para trabajar la tierra, hacer el riego, y para observar y anotar los cambios.

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Hay una huerta

Hay una huerta "madre" en la que los chicos y sus familias aprenden cómo trabajar en la quinta.

“Cada integrante del taller tiene un cuaderno donde apunta todo lo teórico, también hay espacio para la experimentación y por último para compartir juntos una merienda”, señaló Berraz, quien comentó que también toda la producción se comparte y cada uno hace lo que quiere con lo que lleva.

“Es claro que estas huertas no resuelven el problema del hambre, pero sí son una buena alternativa para contar con una verdura fresca en la mesa”, agregó.

Más detalles

Manzanas solidarias realiza el seguimiento de unas 90 familias a las que recibe en sus diversos talleres de formación en computación, arte, murga, música, manualidades, cerámica, educación sexual, internet y huerta.

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“En un inicio nuestra meta era asistencial, de hecho nuestro nombre está relacionado con que se había designado a una manzana de vecinos para que colaborara en la asistencia de una familia determinada. Pero luego fueron surgiendo los talleres y si bien aleatoriamente se hacen diversas colectas (de zapatillas, útiles escolares o similar), no es más nuestro único eje”, dijo Liliana Berraz.

Para cerrar, la presidenta de la asociación civil hizo hincapié en que su prioridad también está enfocada en lograr tener una sede propia, ya que actualmente funcionan en una sede alquilada. En ese sentido llamó a los interesados en colaborar con su labor a contactarlos a través de los teléfonos 4191384 o 342 4463555. Además pueden visitar su blog.

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