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Santa Fe: cómo la rotación intensiva mejora el cultivo de algodón, según INTA

Un estudio demostró cómo la combinación con maíz y cultivos de cobertura mejora la fertilidad del suelo, aumenta el carbono orgánico y optimiza el rendimiento del algodón hasta un 20%. Además, destacó la importancia de la fertilización inicial y las lluvias abundantes para potenciar los resultados.

Un trabajo técnico en el norte de Santa Fe realizado por el INTA Reconquista estableció los beneficios que obtiene el cultivo de algodón al incorporarse en esquemas de rotación intensiva con otros cultivos agrícolas, así como con cultivos de servicios.

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El trabajo se inició en 2006 con el objetivo de evaluar el impacto de planteos en siembra directa sobre los suelos subtropicales del norte santafesino y confirmó que la incorporación de cultivos de cobertura junto a otros anuales protege el suelo de la erosión y proporciona más nutrientes a los cosechas subsiguientes.

La evaluación implicó una rotación intensiva con y sin labranzas de trigo-soja/girasol-maíz/soja, por la necesidad de aportar abundantes rastrojos y mantener cubiertos los suelos para conservarlos de la acción erosiva de las lluvias. El investigador a cargo del ensayo, Luciano Mieres, explicó que en este plan se incluyó el algodón, cultivo de gran importancia económica para la región

“El uso de maíz de primera como antecesor de algodón, sería fundamental, ya que además del volumen de residuos que deja, permitiría introducir cultivos de cobertura otoñales”, indicó.

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Según explicó, durante las últimas siete campañas se evaluó el impacto de la rotación maíz/algodón/soja en siembra directa, así como la incorporación de cultivos de cobertura.

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El rendimiento medio de fibra de algodón en la combinación con maíz y cultivos de cobertura, más el uso de fertilización inicial, fue significativamente mayor.

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En cuanto a la metodología, Mieres detalló que el suelo se evaluó previo a la siembra de algodón, considerando el nivel de carbono orgánico, fósforo extractable y nitrógeno mineral disponible en los primeros 20 centímetros de suelo.

Entre los resultados destacó “incrementos medios de 29 % del nitrógeno mineral disponible (NO3) a la siembra luego de la secuencia maíz-cultivo de cobertura” respecto de la incorporación sólo del maíz; y cuando las coberturas fueron con caupí o crotalarias (también se probaron trigo, avena strigosa y vicia villosa). En este esquema también “mejoró significativamente” el carbono orgánico del suelo, en torno al 7%.

“En estas siete campañas, el rendimiento medio de fibra de algodón en el tratamiento maíz y cultivo de cobertura, más el uso de fertilización inicial NP (Nitrógeno Fósforo) fue significativamente mayor (20 %) respecto del antecesor maíz sin fertilización, lo que nos indica que ambas prácticas, la fertilización y el manejo del antecesor con cultivo de cobertura son complementarias y mejoran los resultados sobre el cultivo”, precisó Mieres.

Como conclusión, el trabajo de INTA Reconquista estableció que al combinar maíz y cultivo de cobertura leguminoso se logra en el corto plazo un incremento en NO3. Y que para para aumentar el rendimiento de algodón se requiere en primer lugar que estas prácticas presenten una condición hídrica favorable con lluvias abundantes, considerando que sigue siendo conveniente realizar ajustes nitrogenados con fertilización inicial.

“Es posible aumentar el carbono del suelo con el uso de esta práctica de intensificación de forma repetida, pero nos queda confirmar la estabilidad de los cambios en el tiempo”, aclaró Mieres.

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