Las cartas que recibió la Justicia con teorías insólitas sobre la muerte de Alberto Nisman

Desde que se inició la causa, los investigadores recibieron notas con distintas hipótesis, una de ellas adentro de una bolsa "para que los satélites no copien la documentación".
musimundo octubre 20-21-22 home

Pudo haber sido la masonería; o un falso repartidor de comidas; o el número cuatro. Esas son algunas de las hipótesis sobre cómo murió el fiscal Alberto Nisman que recibió la Justicia en cartas y escritos.

 

Todo caso judicial con repercusión pública tiene videntes o brujos que dicen saber qué pasó o tarotistas a quienes los astros les develaron detalles desconocidos para el resto de los mortales. La muerte de Nisman no fue la excepción.

 

La fiscal de instrucción Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini recibieron desde el inicio de la investigación cartas y escritos a los que accedió Infobae sobre qué había pasado con Nisman, quien fue encontrado muerto la noche del 18 de enero de 2015 con un disparo en la cabeza en el baño de su departamento en Puerto Madero después de denunciar a la entonces presidente Cristina Kirchner.

 

 

“El fiscal Alberto Nisman fue asesinado y la orden fue de la masonería argentina”, encabeza en letras negras el escrito de 18 páginas que el 19 de febrero de 2015 presentó el abogado Alberto Paglilla.

 

La teoría es que la masonería ordenó matar a Nisman para vengarse del espía Antonio Stiuso por el trabajo que hicieron juntos en la investigación del atentado a la AMIA y en la causa de las escuchas judiciales. En esos casos, fueron perjudicados importantes masones -dice el escrito-  como el presidente Mauricio Macri, el ex juez Juan José Galeano y el ex titular de la DAIA Rubén Beraja: “La masonería decidió la muerte de Nisman, y el ´movil´ criminal es destruir a Stiuso y a quienes contribuyeron con él en esas causas”.

 

¿Quién mató a Nisman según esta teoría? El técnico informático Diego Lagomarsino, quien dijo haberle dado al fiscal el arma con la que murió. “La masonería capacitó a Lagomarsino para el homicidio y ayudó a cometerlo. El móvil del homicidio de Nisman fue destruir al espía Antonio Stiuso”, explicó el abogado.

 

El crimen se pudo cometer -siempre según esta carta- porque todos los que intervinieron son masones: Lagomarsino, uno de los custodios de Nisman, los dueños de la empresa de seguridad de Le Parc, los guardias, los peritos forenses oficiales de la Corte Suprema y los de la querella; los fiscales que promovieron la marcha a un mes de la muerte del fiscal y los dueños del bar donde trabajaba la testigo Natalia Fernández.

 

“Señora juez y señora fiscal, fue la masonería, no tengan dudas. Y aquella de ustedes que sea de la masonería, proceda a excusarse ya mismo”, le advirtió el abogado a Fein y Palmaghini.

 

Este abogado fue más allá y se develó otras muertes relevantes de la historia argentina y mundial. A Leandro Alem, Lisando de la Torre, Adolfo Alsina y al ex presidente de Estados Unidos John Fitzgerald Kennedy los mató la masonería. También profanaron el cadáver de Juan Domingo Perón y envenenaron a Mariano Moreno porque el capitán y el barco en el que viajaba el 4 de marzo de 1811 era de Inglaterra, donde nació la masonería.

 

“Si me pasa algo, fue la masonería”, completó este abogado.

 

Otro abogado, Carlos Neira, quiso compartir su teoría con las investigadoras judiciales . “Imaginen lo siguiente”, propuso en una carta manuscrita que presentó el 23 de febrero. Y desarrolló:

 

“1) Teléfonos de Nisman pinchados 2) Encarga comida 3) El pinchador suspende el pedido y va él. O le gana de mano al empleado 4) En la guardia del edificio le preguntan al fiscal: ¿usted encargó comida? 5) Fiscal responde: sí, Hágalo pasar. 6) Le abre por la puerta de servicio al supuesto empleado. 7) Esa puerta siempre tenía una traba interna. Imposible entrar de afuera. 8) Ver llamadas de Nisman a restaurante 9) Ver llamados posteriores al restaurante donde encargó comida 10) Averiguar titulares de esos teléfonos”.

 

“Lo único que hice fue analizar cómo sería la manera más fácil de asesinar a una persona que vivía con llave puesta. Todas mis hipótesis fueron realizadas en mi cabeza en base a las lecturas de las noticias periodísticas”, aclaró, como si fuese necesario.

 

 

 

Una carta del 25 de marzo pudo haber sido una ayuda espiritual para la jueza y la fiscal. Recibieron un texto con proverbios y salmos. “Odia sí, a todos los que practican lo que es perjudicial, destruirá a los que hablan mentiras”, dice uno de ellos.

 

Pero el final de la carta habrá sido inesperado para Fein. “Desafortunadamente, en su mano, no había rastro de pólvora”, recordaba el sobre una de la frases que dijo Fein tras una pericia de la causa y por las que fue criticada. “Mamarracho de instrucción. Respetuosamente”, se despide perdiendo el espíritu de reflexión.

 

 

“Mi causa es secreto de estado”, dice la primera línea de la carta que el 14 de mayo presentó una mujer de 55 años. Y el secreto, explicó, es porque desde el 2002 está tomada por el estado que controla toda su vida: “Crecí con algunos impedimentos y contrariedades, una especie de libertad diseñada por el estado argentino. Siendo invadida en todos mis actos. Desarmaron mi vida para estudiarme y explotarme”

 

“Escribo dentro de una bolsa opaca para que el satélite no me copie inmediatamente toda la documentación”, advirtió la mujer.

 

En el texto ensaya una teoría sobre el número 4. Contó que el 19 de enero a las 7 de la mañana su hija esperaba el colectivo y le robaron el celular mientras leía la noticia de la muerte de Nisman.

 

“Por la radio dijeron menos cuatro (4). La edad del fiscal era de 51 años. Yo escucho, pienso y razono, mi edad es de 55 años”, señaló. Al día siguiente fue a la empresa Peronal a comprar un chip para su hija y la persona que la atendió le dijo que solo puede reconocerle los últimos cuatro números del celular.

 

“Esas cifras tienen un significado para mí, 59 es el año en que nací y 81 es la edad que tenía mi tía Rosita al fallecer. También curiosamente tengo 4 partes registradas en propiedad intelectual como biografía. Voy al supermercado le digo al cajero no me des bolsa, me la marca en la suma de mi cuenta y me la resta, -0,4”, siguió la mujer.

 

“Por tonto que parezca esto sucede en forma permanente, es más de lo mismo. Después de todos los aportes realizados a la sociedad que integro es inmerecido e inmoral lo que nos sucede, de una crueldad desmedida”, dijo la mujer sin explicar cómo y por qué el cuatro se relaciona con la muerte de Nisman.

 

Los investigadores determinaron que las notas y cartas no aportaron datos concretos sobre cómo murió el fiscal Nisman. Tampoco hubo novedades en la causa judicial. A más de dos años del fallecimiento del hombre que investigaba el atentado a la AMIA, es una incógnita qué sucedió en el baño del piso 13 de una de las torres de Le Parc.

 

Fuente: www.infobae.com

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