Un informe oficial desaconsejó el polémico acuerdo con el Correo

El Banco de la Nación no aceptó la polémica propuesta de pago que hizo el Correo Argentino para cancelar su deuda con los acreedores. Se trató de una oferta idéntica a la que había aceptado la Casa Rosada y que originó el escándalo político que obligó ayer al Presidente a poner la marcha en todo lo actuado. En sus palabras: “Volvemos a foja cero”.
musimundo 18-19-20 agosto

El caso del Banco Nación ocurrió a mediados del año pasado, cuando –en forma paralela- cada uno de los acreedores debió evaluar si le convenía el programa de cancelaciones sugerido por Franco Macri. La línea profesional BNA fue consultada en forma técnica y jurídica sobre el paso que correspondía dar. La conclusión resultó categórica: desaconsejaron aceptar el acuerdo de acreedores porque “no era conveniente” para la entidad. Es el principal banco público de la Argentina y su control político lo ejerce la propia Casa Rosada.

Pero frente a los números concretos opinó exactamente al revés de lo que decidió el Ministerio de Comunicaciones: afirmó que no consideraba conveniente la forma como el grupo piloteado por Franco Macri quería saldar esa millonaria deuda.

En otras palabras: los cuerpos técnicos del Banco Nación tuvieron una posición similar a la de la fiscal que cuestionó el contrato. Se trata de documentos que incomodan, y mucho, a la Casa Rosada.

La Jefatura de Gabinete estaba al tanto de la “bolilla negra” que el BNA le había puesto al arreglo. Pero eso se ignoró a la hora de acordar con Correo Argentino.

Clarín confirmó la información en tres calificadas fuentes del propio directorio Banco de la Nación. El Correo Argentino le adeuda al BNA 50 millones de pesos. El dictamen de la “línea” fue pedido por el directorio del Banco Nación. Había directores que, inicialmente, simpatizaban con la idea de adherir a la propuesta de pago de Franco Macri. Pero frente al contundente pronunciamiento “profesional”, decidieron acatar el consejo de los funcionarios de carrera.

El episodio habría ocasionado un primer roce entre Carlos Melconian y Mario Quintana. La posición del Banco Nación se mantiene en secreto. El conflicto es complejo, pero revela algo muy fuerte: los cuadros profesionales estables siempre consideraron insatisfactorio el plan de pago. Además desnuda otra verdad: la impericia de los funcionarios de mayor rango para manejar el conflicto y para evaluar su costo político.

Quintana es el “auditor” encargado de monitorear la gestión del Ministerio de Comunicaciones. El vicejefe falló en su tarea: no previno el escándalo ni tampoco emitió una alarma al interior de la Casa Rosada. Fue llamativo porque –a su vez– él también ejerce el control sobre el BNA y estaba al tanto del dictamen técnico. Quintana y Gustavo Lopetegui son los “ojos del Presidente”. Tienen mucho poder e injerencia en las definiciones de todos los temas. Pero no firman las decisiones: eso recae sobre los ministros.

Esta organización del gabinete genera graves trastornos operativos, incluida la inclinación de muchos ministros a mantener una gestión pasiva. Algunos prefieren “hacer la plancha”, no generar acciones que puedan comprometerlos con costos innecesarios. En otras palabras : más que ministros, funcionan como gerentes de la influyente dupla de la Jefatura de Gabinete.

En el área económica el problema es mayor. Hay un equipo de diez funcionarios –sumados Rogelio Frigerio, Javier González Fraga y Federico Sturzenegger– en condiciones de opinar de economía Y otros, como Francisco Cabrera, que no logran arrancar.

La ausencia de una acción coordinada y de un plan económico genera serios problemas : la elevada tasa de interés y un dólar que se retrasa. Es obvio que mientras siga el alto déficit de las cuentas públicas, el Gobierno se va a endeudar y eso va a retrasar el tipo de cambio. El miércoles próximo Nicolas Dujovne hará importantes anuncios fiscales.

Elisa Carrió apunta a esos problemas de gestión cuando habla de “torpeza e ineficiencia”. Carrió aconsejó a sus más allegados -por ahora- no hablar del Correo. Pero internamente criticó duramente todo el manejo de la Casa Rosada. Solo preserva a Macri. El Presidente está incómodo con la situación, y muy activo para darle una solución final. La conferencia de prensa de ayer fue una clara muestra de su activismo: frente al escándalo, decidió dar todo marcha atrás y volver a fojas cero. Fue –sin duda- un reconocimiento de los groseros errores que cometió su equipo.

Pero en su fuero interior está convencido de que la acción con el Correo fue correcta y que no hay conflicto de interés éticos ni tampoco con sus empresarios amigos. Lo manifestó en la intimidad a su primo Angelo Calcaterra y a su amigo Nicolás Caputo. Así les dijo a ambos : “¿Por qué no van a participar, si las licitaciones nuestras son transparentes?”.

En la AFIP creen que no fue trasparente la decisión judicial que benefició a Cristóbal López, quien eludió pagar $ 8.000 millones y ahora se presentará en una moratoria.

El empresario K habría usado acciones oscuras para lograr su objetivo. En el Gobierno dicen que llegó a ofrecer –sin éxito– hasta un millón de pesos solo para reunirse funcionarios influyentes. Gravísimo, si es cierto.

Clarin

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