Regionales

ATE, UPCN y FESTRAM inician otra jornada de paro en la Provincia

10
mar
Será en continuidad con la medida de fuerza que iniciaron la semana pasada los estatales y municipales en demanda de un aumento salarial superior al 7% ofrecido por la administración de Binner. En el caso de los gremios provinciales, la medida es sin asistencia a los lugares de trabajo. En tanto que los municipales nucleados en Festram también realizarán medidas de acción directa, por 48 horas, después de que en la reunión paritaria del viernes no lograran un acuerdo con los representantes de las intendencias y comunas.

Escuelas y facultades cerradas, hospitales con mínima atención, oficinas públicas vacías y sin inspectores de tránsito. Esta será la postal de hoy y mañana en la Ciudad de Santa Fe y en la mayoría de las ciudades de la provincia, días durante los que coincidirán los paros de los gremios Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), Asociación Trabajadores del Estado (ATE), Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé), Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), Unión Docentes Argentinos (UDA) y Federación Santafesina de Trabajadores Municipales (Festram).

Estas entidades decidieron huelgas en distintas jornadas de la presente semana que hallaron a los días miércoles y jueves como puntos en
común. Si bien los estatales de ATE y UPCN tienen previstas 72 horas de paro a partir de hoy, comenzaron ayer sorprendiendo a muchos al dejar inactivas varias reparticiones.

La Administración Provincial de Impuestos (API) es un claro ejemplo. "Están en asamblea permanente y no hay atención al público", repetía como una grabación un policía frente a las caras azoradas de quienes llegaban al lugar con carpetas y papeles en la mano. La medida levantó bronca como polvareda entre profesionales, gestores y público en general que habían llegado hasta Tucumán 1853 para ganarle a la medida de fuerza.

Si algo quedaba desajustado en una mañana calurosa y pesada era llegar con paso apurado, seguro de haber escuchado las noticias, para agilizar los trámites. "¡Cómo que no atienden si el paro empieza mañana!", tronó una mujer que tenía varias carpetas en la mano. Desde la puerta entreabierta escuchó el argumento y soltó una frase tan rotunda como la expresión de disgusto de su cara: "Es una vergüenza, es la peor administración pública".

La sensación se había multiplicado con matices y el ir y venir del descontento se extendió durante toda la mañana. Sólo los empleados entraban y salían a cada momento mientras los delegados conferenciaban en un bar cercano. A partir de las 10, la hilera de espera para realizar trámites en el banco que opera en el mismo inmueble sumaba su asombro y consideraba una postal insólita lo que estaba sucediendo.

"Son muchos días, además había escuchado que hoy no había paro, qué es eso de asamblea permanente, mejor que digan que no van a trabajar en toda la semana", dijo una abogada que venía de trajinar los Tribunales.

Bronca.

"¿La asamblea va a parar en algún momento para que nos atiendan?", preguntó Elisa al personal de seguridad, calculando que podía esperar media hora antes que irse con las manos vacías. A su lado Marcela, contadora, recogió el guante y prosiguió en voz alta. "Es una vergüenza, si el paro era mañana que no digan que hoy no atienden; yo vine por eso, de lo contrario no estaría acá", enfatizó y dijo que no había podido acceder a realizar trámites a través de la página de internet de esa repartición pública.

Descuento.

Entre los afectados y antes de retirarse, Viviana quiso dejar en claro lo que pensaba de la actitud imprevista de realizar una asamblea permanente antes de tres días de paro consecutivo. "Este país es un viva la Pepa", consideró. Marcela, contadora y con los papeles de una quiebra pendiente que presentó el 23 de diciembre, añadió: "Está todo demorado, mire cuánto me perjudica a mí esta medida". Y comentó que ya había estado en la API antes de las 9, porque la información era que hasta esa hora atenderían. "No pude entrar, por eso volví ahora", sumó mirando el reloj. Eran las 11.30 y la suerte estaba echada. Hasta el lunes no había nada que hacer cualquiera fuera la situación, la urgencia o, por qué no, la angustia.

"A mí me parece que quienes tenemos todo al día deberíamos lograr un descuento por todas estas molestias que nos obligan a pasar; la verdad es que no habría que pagar nada", comentó Gabriela. Menos elocuente estuvo Susana que tenía que afrontar una moratoria. "¿Correrán los intereses?", quiso saber y escuchó una respuesta solidaria entre los que esperaban: "No, no deberían cobrarle intereses, usted vino y no tiene la culpa de que ellos no quieran trabajar y hagan estas asambleas", dijo Roberto y cosechó el asentimiento silencioso de varias cabezas.

Fuente: Aire de Santa Fe - La Capital

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