Lo dijo el economista Agustín Monteverde por Anticipos del día y agregó que en el 2012 “se acaba la fiesta”, de continuar el actual modelo económico.
Con respecto al desplome de las bolsas a nivel mundial que se vivió ayer en otro lunes negro, Monteverde explicó que “sin duda ha comenzado una segunda caída en la crisis”.
Las bolsas acusaron ayer el golpe de la degradación de la deuda estadounidense, pese a la movilización de gobiernos y autoridades financieras para contener el pánico, con el telón de fondo de la desaceleración económica mundial.
El presidente Barack Obama defendió el crédito de Estados Unidos luego de que la agencia calificadora Standard & Poor's (S&P) degradara un nivel la calificación de su deuda a AA+.
La Bolsa de Nueva York cayó a su nivel más bajo en 10 meses: el Dow Jones perdió 5,55% y el Nasdaq 6,90%.
Es la primera vez desde octubre que el índice vedette termina bajo los 11.000 puntos y su peor jornada en términos de porcentaje desde diciembre de 2008, un período negro para el sector financiero.
Los mercados “ya estaban en plena baja, y la degradación es un shock adicional para los inversores nerviosos”, observó Nigel Gault, de IHS Global Insight.
Las plazas latinoamericanas se hundieron: el Merval de la Argentina que fue la que más se derrumbó en la región cayó el 10,73%; San Pablo que es la principal de América Latina lo hizo el 8%, México 5,88%, Bogotá 4,11%, Santiago 6,92 y Lima 7,09%.
Fráncfort, principal plaza bursátil de la Eurozona, perdió un 5,02%, París 4,68%, Londres 3,39%.
Madrid y Milán, que se habían beneficiado de la calma que parecía reinar en el mercado de la deuda tras la decisión del Banco Central Europeo de comprar títulos españoles e italianos en el mercado secundario, terminaron en baja de 2,44% y 2,43% respectivamente, sucumbiendo al pánico general que se agudizó con las pérdidas de Wall Street en la apertura.
“Los inversores están preocupados por los crecientes riesgos de una recesión mundial, la amenaza de dificultades de los bancos y la creciente falta de confianza en los políticos de la UE para resolver la crisis de la deuda y la crisis de los bancos”, dijo Neil MacKinnon, analista de VTB Capital.
En el primer día de calma tras la tormenta de la semana pasada España e Italia pudieron respirar aliviados tras la decisión del BCE.
El gobierno alemán volvió a descartar ayer un aumento de la dotación del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).
Muy pesimistas, los economistas de Commerzbank estiman que la distensión solo podría durar “dos días”. “La decisión del BCE no es un arma letal, en particular en un entorno macroeconómico mundializado y con un impacto de la degradación de la nota de Estados Unidos difícil a evaluar”, dice Gilles Moëc Gilles Moëc, economista de Deutsche Bank.
El voluntarismo de los dirigentes europeos, los del G7 y del G20, que se afirmó a lo largo del fin de semana, sin duda contribuyó también a esta relajación.
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